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Atención al cliente

CUIDADO DEL PRODUCTO

Cuidado de las joyas Dodo

Todas las joyas Dodo nacen para llevarse a diario y en todas las ocasiones. Por ello no necesitan un mantenimiento extraordinario, especialmente si se manipulan y limpian con delicadeza. Al tratarse de artículos preciosos, se recomienda prestarles algunas simples atenciones.
Es normal que las joyas tanto de plata como de oro puedan perder su brillo con el uso y el tiempo. El fenomeno natural de opacización a causa de la oxidación es común en todos los productos de aleaciones preciosas y se puede eliminar con una limpieza profesional en el caso de que el estado de oxidación sea avanzado. Desaconsejamos las limpiezas caseras, especialmente si la joya tiene piedras preciosas, diamantes, esmalte o piel. Asimismo, para reparar acabados especiales. como rodiado o pulido. es necesario que intervenga un profesional. Las piedras montadas en una joya poseen una delicadeza intrínseca y los golpes involuntarios e impactos térmicos pueden dañarlas o romperlas. Una buena manera de preservar el brillo de las joyas Dodo es colocarlas en un lugar limpio y seco lejos de fuentes de calor.

¿A quién puedo dirigirme para solicitar asistencia técnica?

Lo más fácil y veloz consiste en dirigirse al punto de venta donde ha adquirido la joya. Excepto en los casos que plantean límites específicos, la asistencia técnica está garantizada en los establecimientos de todos los revendedores autorizados de Dodo en todo el mundo.
Para más información, no dude en contactar con nuestro servicio de atención al cliente .

¿Cómo puedo cuidar mis joyas de plata?

Una joya de plata natural sin tratar rara vez requiere mantenimiento extraordinario, aunque la usen todos los días, siempre y cuando se use con cuidado. Tal es así, sobre todo, cuando la joya se limpia periódicamente con delicadeza y si se guarda de la manera adecuada.
El uso diario normal y los agentes atmosféricos (como la humedad, el aire, la temperatura y el nivel de contaminación medioambiental), el contacto con los cosméticos y la transpiración de la piel pueden contribuir a alterar el brillo de las superficies de plata y a modificar el aspecto original de los acabados que se aprecian en la superficie de algunos modelos.
El fenómeno que altera el brillo de la plata y modifica su aspecto, haciendo que los colores se vuelvan más oscuros y opacos, en inglés se conoce con el nombre científico de “tarnishing”. Es lo que comúnmente denominamos “oxidación”, fenómeno muy estudiado en metalúrgia.

La magnitud y la velocidad de dicho fenómeno no se pueden prever porque dependen de varios factores.

A fin de tener bajo control el problema de la oxidación y para hacer que merme, es conveniente impedir que las joyas de plata entren en contacto con detergentes, cremas, perfumes y con el agua. Y, en particular, con el agua de la piscina (contiene cloro) y de las fuentes termales (contiene azufre). Es conveniente repasar con regularidad la superficie de la joya con un paño suave. Pero, al hacerlo, hay que prestar mucha atención al acabado de la joya y a las piedras que lleve.

Efectivamente, cuando la joya lleva piedras engarzadas y ostenta acabados superficiales, como el bruñido, hay que tener más cuidado que de que costumbre y es preferible optar por una limpieza profesional. En cambio, si la joya es de plata en un 100%, es fácil conservar su brillo, usando productos específicos para pulir la plata, siempre y cuando no sean excesivamente agresivos.

Por último, para preservar las joyas, una buena costumbre consiste en guardarlas por separado en sobres o estuches individuales, limpios y de textura suave. Guárdelas en lugares secos, lejos de toda fuente de calor y, en general, al margen de agentes que puedan estropearlas.

Mi joya ha entrado en contacto con mercurio. ¿Qué puedo hacer?

El daño que provoca el mercurio (cuando se rompe accidentalmente un termómetro, por ejemplo) es el más grave que pueda sufrir una joya. En la mayoría de los casos, lamentablemente, es irreversible.
Tal es así porque el mercurio se amalgama con el oro y, con frecuencia, la joya ya no tiene arreglo. Para restaurar el estado original del objeto, ante todo, es indispensable eliminar el mercurio. Dicha eliminación se puede llevar a cabo, exclusivamente, por medio de un procedimiento a temperaturas elevadas, que es sumamente tóxico. Pues los vapores de mercurio son extremadamente venenosos. Al final del tratamiento, la superficie de la joya queda muy porosa y difícilmente puede recuperar su aspecto original. Además, el color de la aleación siempre será diferente del original, ya que es muy difícil eliminar por completo el mercurio.

¿Por qué mi anillo de oro blanco se ha vuelto amarillento?

Con frecuencia, sobre todo en presencia de engaste pavé, las joyas Dodo de oro blanco tienen un acabado superficial rodiado típico de un tono más frío. Puede ocurrir que con el tiempo el brillo del tratamiento de rodiado se modifique dejando sobresalir un color más cálido, propio de la aleación de oro blanco natural. Dicho fenómeno puede acelerarse en reacción con agentes externos, pero siendo de todos modos superficial, el tratamiento es fácilmente restaurable mediante una intervención profesional.

También las joyas de oro blanco natural pueden tender a asumir una coloración más cálida. Se trata de un fenómeno característico de las aleaciones de oro blanco y puede ser fácilmente subsanado con una limpieza periódica.

¿DEBO TRATAR DE ALGÚN MODO PARTICULAR LA PIEDRA, EL CERAMICO O EL ESMALTE DE MI JOYA?

Piedras, resinas y esmaltes no necesitan tratamientos o mantenimientos especiales pero, puesto que poseen una delicadeza intrínseca, requieren un cuidado suficiente para evitar por un lado golpes que puedan rayarlas, dañarlas o romperlas y por el otro, el contacto con agentes externos que puedan también deteriorarlas. Como buena práctica, desde este punto de vista, conviene evitar los contactos con cosméticos, perfumes, agua, jabones, detergentes, cloro, la exposición prolongada al sol, la cercanía a fuentes de calor y los cambios bruscos de temperatura que pueden estropear la superficie de una gema de manera irreversible.

¿DEBO TRATAR DE ALGÚN MODO ESPECIAL LOS CORDONES Y LAS PULSERAS DE TEJIDO?

Los cordones Dodo están hechos de algodón encerado.

Tratándose de algodón, es buena práctica limitar al máximo el contacto con agentes como agua, aguas termales, jabón, cosméticos, perfumes, detergentes, cloro y otras sustancias similares que puedan desteñir los colores o deteriorar el tejido, comprometiendo la integridad de la trama. Se aconseja también no someter el tejido a presiones excesivas o tracciones que puedan causarles alguna rotura.

CÓMO CUIDAR LA PIEL

La piel es un material preciado y delicado que precisa cuidados concretos con el fin de favorecer su correcto mantenimiento. Se recomienda evitar el contacto con sustancias externas (como agua, cosméticos, perfumes, jabón, detergentes, cloro o agua clorada), la humedad, la exposición prolongada a la luz del sol, la proximidad a fuentes de calor o los cambios repentinos de temperaturas, ya que pueden alterar el aspecto del propio producto (por ejemplo, decoloración). Por lo tanto, recomendamos quitarse las joyas de piel antes de cualquier contacto con estas sustancias. Además, recomendamos no colocar una cantidad excesiva de componentes y charms sobre bases de piel, porque podrían dañar el cordón y sus extremos.
Las pequeñas imperfecciones y variaciones de color no deben considerarse defectos de producción, sino características que dan testimonio de la artesanía y unicidad del propio producto.